Puchero

Dibujo de Carmen Rubio
Ingredientes:
- Carne de jarrete
- Costilla salada
- Hueso blanco salado
- Gallina
- Tocino de papada
- Hueso de jamón
Otros:
- Puñado de garbanzos
- Habichuelas verdes, calabaza, patatas
- Chorizo
- Arroz o fideos
- Pimentón
- Diente de ajo
- Sal

Preparación:
Te extrañará  que haya puesto ... "otros ingredientes". Y esto es porque tradicionalmente cuando se ponía puchero, se entendía que ibas a contar con varias composiciones: caldo de puchero que se guarda y se consume con puñado de arroz o fideos. Al final, se le añade un par de hojas de hierbabuena; cocido de garbanzos y verduras al que le sigue de segundo plaro, "la pringá" y por último si todavia sobra puedes optar por hacer croquetas de puchero o ropa vieja.
Estas últimas te las explicaré en otra ocasión. 
En casa, se solía poner un puñado de garbanzos (una medida como otra cualquiera) en remojo la noche anterior.
Por la mañana, se ponen los garbanzos, la carne y los huesos en una olla a presión. Se deja en el fuego sobre unos 30 minutos.
Ya tienes el caldo de puchero. Vacía todo el que puedas en una olla o fiambrera que te permita guardarlo e incluso congelarlo.
A los garbanzos, la carne, los huesos añadéle el tocino, el chorizo, la calabaza y las patatas cortadas en trozo, las judías verdes picadas y un poco más de agua. Si quieres puedes añadir pimentón y un diente de ajo. Pónlo a presión durante unos 15 minutos.
Para servir, tienes que extraer de la olla toda la carne, huesos, chorizo y tocino. Lo que no sea comestible, deséchalo. De primero se come un plato de cocido con verduras y de segundo, la carne, tocino y chorizo picado de forma menuda, que no es ni más ni menos, que la pringá.
¿Por qué me gusta esta receta?
Antiguamente se creía que el tener caldo de puchero en casa era como estar en posesión de un ungüento mágico que aliviaba mucho de los males que solían afectar a los jóvenes de la casa. Según los abuelos servía tanto para aliviar los dolores de tripa como la inapetencia, el nerviosismo como la falta de respuesta inmediata, el mal de amores como la espera, los excesos como los defectos. Aunque el caldo se toma muy caliente, se tenía preparado tanto en invierno como en verano, porque sentaba bien en todas las estaciones delaño.
Yo también creo en el poder curativo del caldo de puchero. Es que lo he visto en vosotros. Un plato de sopa en el momento adecuado, tiene el mismo efecto que recibir un abrazo de la persona que más te quiere. Por eso todavía preparo sopa en casa.

Es propiedad de los lamparillas. Collage de Antonia Letrán Helices. Con la tecnología de Blogger.